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Este texto aparece en un fanzine editado por el colectivo Erreakzioa-Reacción con motivo de la propuesta Erreakzioa-Reacción. Imágenes de un proyecto entre el arte y el feminismo en el MUSAC de León. Junto con el fanzine, Erreakzioa-Reacción presentan también una instalación para el espacio Vitrinas del museo en la que revisan su trabajo desde 1994, a caballo entre la práctica artística, la teoría y el activismo feminista. Todo ello ocurre de manera simultánea a la exposición colectiva Genealogías feministas en el arte español: 1960-2010 que puede visitarse hasta el 6 de enero del año que viene. 

En él, como se aprecia en el título, regreso a uno de mis básicos, el cruce entre tecnología y feminismo, para intentar responder a algunos de los interrogantes contenidos en la sentencia que lo abre: "No se puede ser ecofeminista y ciberqueer al mismo tiempo"

Es esta una disyuntiva falsa y que nos limita. Pero una disyuntiva a la que se llega sin demasiada dificultad manejando las teorías que hoy muchas de nosotras tenemos bajo nuestras manos. ¿Necesitamos más teorías? En mi opinión, nos sobran. Tal vez lo que nos hace falta es formular otras preguntas, añadir nuevos elementos a las preguntas que ya tenemos, revisar los elementos que se nos han quedado viejos (y descartarlos sin complejos), cambiar de aires, cambiar de prioridades o cambiar de vocabulario. 

No consigo nada de esto, ni de lejos. Modestamente intento un despeje de terreno (para uso propio, en primer lugar) aún a riesgo de pringarme de barro hasta las rodillas, que es lo que acabo haciendo al final. 

Necesito y agradezco feedback. 

El texto se lee aquí mismo y se descarga pinchando en el título: 




3516 code Minitel

No soy yo, pero casi. Así consultaron los resultados de su Baccalauréat (la selectividad francesa) todos los chicos y chicas de mi generación.

El pasado 30 de junio hacia la medianoche, mientras tú y yo hacíamos otra cosa, alguien en France Télécom pulsó un botón y apagó para siempre el Minitel. Era tonto y feo pero lo vamos a echar de menos. 

El Minitel es un caso de excepcionalidad tecnológica. Como se puede ver en la foto, era una mezcla entre el teletexto y un cajero automático conectado a la línea telefónica. Se inventó en Francia a finales de los setenta como resultado de un proyecto de investigación estatal y se empezó a instalar en hogares y oficinas a partir de 1982. Ningún país quiso saber nada de él, sólo lo usaban los franceses pero lo usaban todos los franceses. En 2000, cuando ya empezaba a decrecer por la irrupción de la red de redes -ese invento americano-, todavía se servían del Minitel 25 millones de personas, es decir la mitad del país. 

 Su éxito se explica por varias razones. 

La primera y más poderosa es evidente: puro chauvinismo. Aunque dé risa, a principios de la pasada década mucha gente aún pensaba que el Minitel podría convertir a Francia en una potencia tecnológica. Doy fé de ello, estuve allí. En el año 2000, yo tenía en París un trabajo moderno en una oficina moderna con gente super moderna, pero las reservas de viajes, los papeleos de Hacienda... todo, absolutamente todo (repito, en el año 2000, probablamente tú ya tenías un correo electrónico) lo hacíamos con Minitel, tecleando interminablemente el 3615 code no-sé-qué. No era por dejadez, ni por ignorancia, ni por resistencia al cambio. Lo que estaba en juego era una batalla a muerte contra la telemática norteamericana. Una batalla suicida, pero que había que pelear. Me costó meses de lobbying convencer a mi jefa de que aquello era absurdo, que había que capitular.

La segunda razón es la propia torpeza de la burocracia francesa. La principal función de Minitel, tal y como fue concebido por sus creadores, era la de convertirse en una ventanilla de la administración: un lugar para solicitar certificados, tramitar inscripciones, consultar los resultados de exámenes y oposiciones públicas o adquirir billetes de tren de la red estatal de transportes (3615 code SNCF, qué recuerdos). Pues bien. La administración pública en Francia es tan monstruosamente paquidérmica que hasta un teletexto programado en los ochenta tiene más agilidad. Entre hacer cola de pie durante toda la mañana o teclear letras, números y flechas en un terminal color beige durante toda la mañana, la persona razonable elige no hacer cola. Entre poner su vida en manos de un empleado público o teclear letras, números y flechas en un terminal color beige, la persona razonable elige no poner su vida en las manos de un empleado público. La disyuntiva entre hacer los papeleos en Minitel o por Internet hasta hace poco tampoco se planteaba porque ¿para qué actualizar los servicios públicos en Internet si ya tenemos el Minitel?
  

La tercera es la única buena razón de la supervivencia de semejante anomalía: el Minitel ha sido sobre todo el Minitel rose, la primera plataforma masiva de cibersexo de la historia. A finales de los noventa, cuando todavía muy poca gente en el mundo tenía internet en su casa, media Francia ya se ponía los cuernos a través de las redes. En eso sí que Francia siempre ha estado a la cabeza. Con Minitel se podía, de manera totalmente anónima y con el coste de una llamada telefónica, contratar y ofrecer servicios sexuales, buscar pareja, acceder a chats eróticos con profesionales o con chicos y chicas de la región, contactar con redes de intercambio, BDSM u otro tipo de prácticas sexuales no convencionales, etc. Exactamente igual que el pr0n con Internet (que, según dicen, sólo ha sido destronado recientemente, por las redes sociales), el sustrato de Minitel ha sido siempre el sexo. Y decir sexo, en Francia, es decir mucho sexo. Es el segundo tema de conversación favorito, después de la comida y antes que la política (y no es un cliché). 

Estos días, todo son lágrimas y homenajes. El periodista y reputado bloguero Jean-Marc Manach comparte su testimonio de animadora de chat de Minitel rose, donde ofició bajo el pseudónimo de "Jacqueline69" para sacarse unos francos durante sus años mozos, y Le Monde publica una serie de reportajes bajo el (tronchante) título de "Minitel. Le France-Wide-Web". Dicen que a punto estuvieron de venderselo nada más y nada menos que a Japón (¡chúpate esa, Obama!), pero que no funcionó "por la dificultad de reproducir los caracteres".


Je suis venue te dire que je m´en vais

Como Gainsbourg, yo también vengo a deciros que me voy. Pero sólo un rato. Llevo varios meses enfrascada en la edición del libro recopilatorio de Soft Power, que deberá entrar a imprenta justo después de navidad. 




















La brillante idea de combinar la ansiedad que de por sí dan esas fiestas con la que te provoca cerrar la edición de un libro, sobre todo si es la primera vez, no se me ha ocurrido a mí. Son cosas del Departamento de Cultura del Gobierno Vasco, que responde a las convocatorias de subvenciones en pleno mes de agosto, te entrega el dinero (sólo una parte) a mediados de noviembre y te exige que concluyas el asunto en enero. Ellos dicen que es por cuestiones de burocracia; yo estoy convencida de que es una forma de volver a seleccionar a los solicitantes por su capacidad de resistencia y gestión del equilibrio psico-emocional. 

Que coincida con navidad es aún más jodido en el caso de este libro, pues está lleno de referencias a la industria de la alimentación que, como sabeis, cría a las vacas en sus propias heces, ceba a los pollitos con hormonas que les hacen crecer tanto las pechugas que se arrastran por el suelo y, en general, nos está envenenando lentamente con un montón de porquerías. 

El libro será algo entre un catálogo de los proyectos presentados - con sus textos, sus imágenes y en algunos casos, re-ediciones de los materiales gráficos - y una recopilación de textos breves de gente que ha participado o han sido una influencia de peso para el proyecto. El diseño y la maquetación los hace Susanne Probst. La publicación y posterior distribución corren a cargo de la productora de arte consonni. El libro se podrá descargar online y comprar en las tiendas. 

Así que, salvo que me dé un brote de madrugada, probablemente el próximo post será para decir que el libro ya existe, que pesa, que huele y se puede tocar, y que está lleno de errores de los que (espero) sólo me dé cuenta yo. Os deseo unas felices fiestas.

Bookcamping. La cultura quiere ser libre



Bookcamping empezó en la cabeza de Silvia Nanclares, supongo que sin que ella se diera cuenta, un día del pasado mes de mayo. ¿Y tú, qué libro te llevarías a una acampada? preguntaba por Twitter. Aún estamos respondiendo -y digo estamos porque, por mil razones, este proyecto lo siento también mío- y la respuesta se ha convertido en una aventura.

Bookcamping es una biblioteca colaborativa nacida del 15M, donde ya hay varias centenas de libros, ordenados en varias listas de lectura que son tantas maneras posibles de reponder a aquella primera pregunta. Cada libro con su ficha, los de dominio público con su link de descarga. Si quieres proponer libros o listas, la puerta es grande, adelante.


Estas son las listas que hay hasta ahora (y vienen más):


Este es su llamamiento: 

#Bookcamping, biblioteca abierta y colaborativa nacida a la luz del 15M, ha llegado muy lejos en muy poco tiempo, y estamos muy contentas con su impacto y su capacidad de producir valor y conocimiento. Pero lo que se mueve más deprisa es el suelo de debajo de nuestros pies. La cultura y el conocimiento ya no son los que conocíamos. La cultura quiere ser libre. Y, nos demos cuenta o no, la cultura la producimos en red, la producimos socialmente.

Para que #Bookcamping pueda cumplir el papel que se ha propuesto, tiene que cambiar, adaptarse, repensarse y rehacerse. Para nosotras es fundamental que la propuesta pase a albergar únicamente contenidos 100% libres. #Bookcamping nació en las redes sociales, y debe volver a ellas. Necesitamos que la propuesta tenga una dimensión más social, más semántica, más bidireccional, que potencia las relaciones de producción e intercambio horizontales y rizomáticas.

Desde que empezó a dibujarse #bookcamping han llegado a nuestras orillas muchos tesoros, todos ellas en forma de regalo, de donación: reseñas, referencias, archivos, programación, comunicación, gráfica, ilustraciones, ideas, listas, artículos, menciones… Regalos basados en la filosofía del trabajo colaborativo, el compartir y en la posibilidad de redistribuir conocimiento, información, y ¿por qué no?, amor. Ay, concepto peliagudo. Pues sí. Amor a los libros, al conocimiento compartido y socializado, a las letras, al pensamiento, a la ficción, a la cultura libre y a las islas que se mueven en medio del océano cuando nadie se lo espera. 

Y este su video de presentación:



El plazo acaba el 12 de diciembre.
Puedes aportar lo que quieras a partir de 5€.  
En la web de Goteo está toda la información sobre cómo colaborar y los retornos que recibes por tu aportación (desde una mención en los créditos, un poster, una camiseta hasta una serigrafía de Miguel Brieva).

Libros de segunda mano, esos pobres marginados

Hay quien piensa que entre el blog y las redes sociales cacareo todo lo que se me pasa por la cabeza. Error: me corto muchísimo. Por ejemplo, llevo meses mordiendome los dedos con todo lo que se publica sobre, vamos a llamarlo por honor a los mass media, el futuro del libro. Desde hace meses asistimos a una verdadera diarrea informativa de los medios de comunicación generalistas que, cual Casandra contemporánea, tratan de anticipar el efecto de lo digital sobre la buena vieja costumbre de comprar ese inigualable dispositivo de transmisión cultural conocido como libro. Y digo comprar porque -y este es sólo uno de los muchos temas que me encienden- , aunque en los artículos al respecto siempre se ventilan argumentos románticos sobre el valor de la lectura y la difusión de conocimiento y blablabla, lo que ocupa realmente los debates hasta el punto de monopolizarlos, no es el futuro del libro (el futuro de la lectura) sino el futuro del mercado editorial.


Libros viejos esperando nuevas lecturas en Cluj-Napoca, Rumanía.

Prueba de ello -y espero estar equivocada: por favor enviadme links si es que los hay- es que en los muchos artículos publicados estas últimas semanas sobre la entrada de Amazon en España en ningún momento se explica cómo va afectar esto al mercado de libros de segunda mano, que para mí personalmente siempre han sido su mayor activo. Pues sí: el mercado de libros de segunda mano, que parece no interesar absolutamente a nadie, desde mi punto de vista es un tema crucial (será que soy muy de nicho, pero si he entendido bien los mercados de nicho son precisamente uno de los aspectos más destacados en los estudios sobre el impacto de las tecnologías digitales en el mercado del ocio). Mi razonamiento, que igual es muy simplista, parte de una constatación que también es muy simple pero yo creo que merece un pensament: la gente que lee no son solo compradores de libros en librerías; también compran libros en mercados callejeros y tiendas de viejo, hacen uso de bibliotecas públicas (esas pesadillas de la sociedad de consumo, repletas de libros, revistas, comics y hasta DVDs que atención: no están en venta) e incluso se los prestan unos a otros, ya que el objeto-libro posee, entre otras cualidades, la de ser extraordinariamente resistente a la obsolescencia, que tal y como están las cosas (y podemos hablar en términos económicos o de sostenibilidad medioambiental) es una ventaja nada despreciable.

Un ejemplo de este tipo de contradicción (o de maniqueísmo) se aprecia en el uso alegre que hacen los editores de suplementos literarios de esas viejas fotografías de Julio Cortazar ojeando libros en los muelles del Sena: es el Paradigma del Escritor, y por extensión, del Lector Amante De La Buena Literatura. Pues tuvo suerte Cortazar de no haber vivido en la España de la primera década del siglo XXI porque no hubiese podido leer ni la mitad de lo que leyó en Paris, donde no solamente están los famosos puestitos del Sena, sino que la propia Gilbert Jeune, una de las mayores librerías de Francia, tiene en la mismísima plaza de Saint Michel -otro icono literario- una planta entera dedicada a literatura y ensayística de ocasión, en la que los libros no están amontonados y llenos de polvo como si fueran camisetas del H&M, sino ordenados en estanterías, en buen estado, clasificados alfabéticamente y disponibles a un precio asequible para jóvenes, estudiantes y mileuristas en general: unos 3,00 € el formato de bolsillo, por 30,00 € te llevas diez. A esto le llamo yo difusión cultural y fomento de la lectura.

Sin embargo, los lectores de libros en español estamos completamente desatendidos: las librerías no tienen secciones de libros usados, las distribuidoras online no los venden y los mercados callejeros -con toda su solera y todos sus tesoros- no dejan de ser un mercado residual en permanente peligro de desmantelamiento por causa de normativas municipales (las mismas que promueven ciudades creativas). ¿Cómo es posible, con lo sofisticada que es la oferta de entretenimiento hoy, que yo como lectora esté dispuesta a gastarme el dinero en algo y nadie esté en condiciones de ofrecérmelo? Dicho en lenguaje empresarial: aquí hay un nicho de negocio, y también se lo va a llevar Amazon porque es la única que ofrece un mercado de libros de segunda mano serio y competitivo.

Desconozco qué papel juega el libro usado en el modelo de negocio de Amazon, si realmente hacen pasta con ello o funciona más bien como un factor de fidelización de clientes o de optimización de recursos (ya sabemos que Amazon puede permitirse juegos de economía marginal inaccesibles para otro tipo de distribuidores). Lo desconozco, como desconozco muchas otras cosas sobre el mercado editorial, y me gustaría saberlo para poder formarme una opinión más clara al respecto. Pero en todo caso lo que veo clarísimo es que, si la lectura fomenta la compra de libros y el mercado de libros de segunda mano fomenta la lectura, para fomentar la compra de libros digo yo que habrá que fomentar la lectura en general, y por tanto también la lectura y la compra de libros usados. Salvo que, como decía al principio, la lectura nos la traiga al pairo y lo único que nos interese sea el modelo del negocio editorial -que de todas formas, con Amazon o sin ella, tiene que actualizarse ya.

La vida en low-fi

Actualización. Acabada la sesión de secado, la operación final ocurrió aquí. Y funciona. Noble oficio, la electrónica.



Eso es mi ordenador, un MacBook modelo A1342 sobre el que el pasado jueves versé el contenido entero de una taza de café solo, con bastante azúcar. Un gesto que, pasados los días, no puedo dejar de interpretar como un decidido sabotaje a mí misma, orquestrado desde lo más siniestro de mi subconsciente: lo que Freud llamó un acte manqué. De acuerdo con las teorías del psicoanálisis, el acto manqué es la realización de un deseo reprimido. El error provocado por el acto manqué -en este caso, la muerte por inundación- es en realidad un triunfo del deseo sobre la razón, una victoria paradójica que se manifiesta en la contradicción entre, por un lado, el sentimiento de fracaso provocado por el acto y, por otro, la oscura satisfacción pulsional que invade al sujeto como consecuencia de él (despide a tu loquero, está todo en la wikipedia).

La causa del accidente fue una patente falta de atención -me despierto muy despacio-, empeorada por el entorno: una mesa baja de café d'auteur, con uno de esos rebordes retros del mobiliario vintage, causante del fatal efecto piscinita; la parte trasera de la computadora absorbió todo el café que debería haber bebido yo. En previsión de mi inminente acto, compré hace dos semanas un disco duro externo de 1T, monísimo, donde ahora yacen intactos mis archivos, esperando a ser trasplantados a un nuevo organismo. Soy una chica pulsional, pero muy precavida.

No es que quisiera cargarme mi principal herramienta de trabajo pero era una de esas mañanas en las que deseas mandarlo todo a tomar por el culo, y no por un deseo racional, sino absurdo, un deseo estúpido, injustificado, pre-verbal: un deseo de verdad. Y es que hace tiempo que me vengo preguntando si no tendré alguno de esos síntomas de tecnoestrés, o como dice Marta, si internet no le estará haciendo a mi cerebro algo para lo que yo no le he dado permiso.

El parte médico.
Tras abrir la parte trasera, constatar la dimensión de los daños -todo pegajoso, fuerte olor a café-, consultar algunos manuales de ayuda y pedir socorro en las redes sociales -mil gracias @twitteras-, decidí recurrir a un profesional. Servando se pasó toda la tarde del sábado conmigo desmontado la placa base -por cierto, por dentro los Macs son como los muebles del Ikea, todo de chichinabo- y limpiándola con agua destilada a punto de ebullición. Ahora está secándose, enterrada en un nicho de arroz. La pasta del heatsink probablemente se habrá estropeado, pero dice el experto que es genérica y se puede comprar en cualquier sitio (típicas ofertas del ultramarinos). No sabemos si lo vamos a revivir. Las probabilidades realmente son pocas. La garantía, claro, está caducada.

La amante que nunca te deja.
Y esta de aquí es mi vieja Supratech, superviviente mil batallas, testigo y compañera de vida desde que la compré a plazos en Barcelona allá por el 2003. Sólo acepta sistemas operativos de familia libertaria, no le gusta escuchar música ni ver vídeos, ni tampoco las webs muy diseñadas, el skype le cae particularmente mal y la pantalla emite una luz mortecina que te quema los ojos y hace casi imposible la procastinación. Si abres más de dos aplicaciones al mismo tiempo, se agobia y te la lía parda, y para pasar de una a otra resuena con un murmuro prolongado como diciendo: hhhmmm... me lo tengo que pensar. Es una máquina que no quiere dejar de ser máquina, que no quiere disimular haciéndose pasar por un montón de sinápsis que no tienes. Y además es solidaria con otras máquinas, no totalizadora como las que hacen ahora: desde que he vuelto a ella, escucho radio formulas con el transistor de la cocina y me paso el día tarareando baladitas.

Me voy de vacaciones.
Mañana temprano cojo un avión a Barcelona para dar un curso en la Escuela de Verano de la UB y al día siguiente desaparezco hasta finales de agosto. Cuando vuelva, tendré 35 años.


Como se puede comprobar, este post está anticuadísimo (la revolución, que no da tregua). Lo dejo como está, en versión reliquia. Para updates sobre el #15M, visítame en @ptqk o mi perfil en Facebook. Si estás en Berlin, pásate por Democracia Real Ya Berlin. Y recuerda: no nos mires, únete. Esto no se para ;-)
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Plaza del Sol, Madrid, late May 2011.

This is an on-going directory of digital resources in English to follow the protests in Spain and take them a step further into global action. It has not been updated since June 1st, and it won´t be. For updates in English, follow @takethesquare. If you read Spanish, sígueme.
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Como mucha gente, llevo una semana de infarto, abandonando todo lo pendiente por razón de excepcionalidad (pido disculpas a editores y colaboradores varios: dedicarme a cualquier otra cosa me parecería una farsa), durmiendo poco, comiendo mal, tuiteando y retuiteando, blogueando, contestando mails, acudiendo a las asambleas de #acampadaberlin, leyendo crónicas y artículos y a pesar de todo, pensando mucho. Posiblemente, también, pensando sin demasiada lucidez, sintiendo más que pensando, se podría decir, o pensando con el cuerpo y los sentidos que es -y lo creo profundamente- la mejor forma de pensar; lo sé por experiencia: mis tripas son mucho más inteligentes que yo.

Esta semana he llorado tres veces. La primera, viendo el streaming desde Plaza del Sol el viernes a medianoche. La segunda, el domingo por la mañana leyendo las notas “de urgencia” de Amador Fernández-Savater, que no es que sean más emotivas que otras pero por alguna razón misteriosa me hablan con una intimidad sorprendente. La tercera, y la más imprevista y la más violenta, fue el lunes -parece que esto va ser diario y lo diré: no soy de lágrima fácil- al leer una frase de un texto de Fabián Casas publicado en el nº 2 de Orsai; una frase que, sacada de contexto es totalmente banal e incluso dentro de él tampoco es para tanto: “Mi padrino también era fanático de la radio”.

Que rompa a llorar como una tonta con una frase tan inofensiva supongo que tiene que ver con algo que se dice por ahí y que suscribo: esto es el inicio de algo, estamos de acuerdo, pero no viene de la nada. Cada cuál tiene su historia. La mía, en lo que al 15M se refiere, está directamente conectada con años de vida social a través de internet. Por vida social entiendo hacerse amigos, enamorarse, intercambiar lecturas, impresiones, canciones y cromos, crear espacio público y experimentarlo con sus límites y sus potencialidades, construir redes de afecto, abrirnos nichos de confianza, fundar familias distribuidas y solidaridades reales. Por a través de internet quiero decir con las redes sociales (también las de antes de que se inventara el término) como canal de comunicación y como territorio que siempre -y digo siempre- tiene su impacto en el lado de las cosas que se tocan. Lo llaman desvirtualizarse, pero es algo más: es crecer en común, es inventarnos juntos una posibilidad de vida, es lo que en palabras de otra generación se llama haber leido los mismos libros. Que no tiene nada que ver con libros, que quede claro, aunque ayudan. Tiene que ver con el lenguaje, con el lenguaje compartido que construye un punto de vista común sobre la realidad.

Pero esto pasa en las calles. Efectivamente, pero también: pasa en las calles, porque como decían en otro tuit, ya eramos en potencia una asamblea permanente. Pero esto pasa en las calles. Desde luego, y de ahí no nos vamos a mover, pero necesito (necesito) aclarar algunas cosas sobre qué es eso que pasa fuera de las calles y sobre lo que sigue pasando cuando parece que ya no pasa nada.

Dice Enrique Vila-Matas en un artículo publicado hoy que “los tuits son un atentado contra la complejidad del mundo que pretenden leer”. Lo dice, supongo, sin saber cuánto nos ha influido su literatura a los escritores de lo reticular y lo fragmentario, y quizás porque aún no ha entendido que la complejidad no está en un tuit -aunque los hay que nos unen con la fuerza de un eslógan- sino en la conversación que se teje en tiempo real entre millones de usuarios. Escribimos frases cortas -que por cierto, es un ejercicio de escritura excelente para los que como yo somos más de verbo largo- pero son frases cortas que se contestan unas a otras y que reenvian a frases mucho más largas, a blogs, a videos, a programas de radio, a playlists, películas y documentales, a artículos de prensa, a mediatecas digitales y a listas de lectura como esta, que incluyen referencias bastante más ricas y más complejas que la obra que Vila-Matas cita como biblia de los indignados: el “librito de menos de 30 páginas” de Stéphane Hessel que los medios generalistas proclaman como referente teórico del movimiento. Digámoslo rápido: ese libro es una referencia más, pero no es La Referencia Intelectual de las acampadas. Es la referencia que ha circulado entre los medios de comunicación generalistas y que ellos -que son los que necesitan explicaciones simplificadas, que les quepan en un artículo de prensa y hagan un buen titular- se han copiado unos a otros y han adjudicado al movimiento. Los medios corporativos son hoy mucho más simplistas que el más idiota de los tuits (Vila-Matas: te esperamos, no tenemos ninguna prisa).

Porque es verdad: tenemos todo el tiempo del mundo. Hay una cierta ansiedad, unas ganas de decir esto no sirve para nada y fortalece a la derecha, o sí porque mira qué batacazo se ha pegado el Psoe; una necesidad de análisis rápidos, carpetazos y conclusiones, de adjudicar a los cambios fechas concretas, de encerrar los procesos en estadísticas, de leer la conciencia política en términos de votos, siglas o papeletas nulas. Es cierto, estos días han sido un espectáculo por la cantidad de gente que ha tomado las calles y la rápidez y contundencia de los acontecimientos, y el espectáculo pasará: las acampadas en algún momento se harán menos numerosas o serán desalojadas, empezaremos a hablar y escribir sobre otras cosas, se pondrán de moda otros hashtags, ganarán otras siglas, harán oposición (o pudiendo hacerla, no la harán) otros partidos, parecerá que hemos olvidado. Pero una cosa es el espectáculo de la historia y otra es la historia misma. Porque olvidar, olvidar, sólo olvida la mente. Las tripas tienen una memoria prodigiosa, y un tiempo de digestión más largo.

Diré lo obvio. El 15M es un fogonazo más del cambio de época que, en esos libros de historia a que se refiere Vila-Matas, encontrará su hueco junto a otros acontecimientos mayores de los últimos 10 años y los que vengan. Pero lo que también pasará a los libros de historia -y que será digno de análisis, esta vez sí, con más de 140 caracteres- será el modo en que todos estos acontecimientos están cambiado para siempre el modo de ejercer y entender la práctica política. Que no es lo que hacen los partidos políticos, o el modo en que estos interactuan con los medios de comunicación, las empresas, los lobbies u otras esferas de influencia, no es eso que en el lenguaje común llamamos la política. La práctica política es la manera en que en cada sociedad se gestionan los asuntos que nos afectan a todos.

El ejercicio de la práctica política ha tenido muchas modalidades historicamente, algunas formales -que desde la modernidad más o menos se avalan con los mecanismos jurídicos y legislativos que conocemos- y otras informales, menos visibles, más porosas pero igualmente válidas e igualmente legítimas. Digo esto, en parte, en respuesta a un post publicado por Enrique Dans hace 2 días en el que cuestiona -con evidente nerviosismo- la legitimidad de la asambleas como órganos representativos. Las asambleas informales -no adscritas a una organización con personalidad jurídica- no son órganos representativos desde un punto de vista legal pero sí lo son desde un punto de vista político si entendemos lo político como el espacio y los mecanismos de debate y gestión de lo común. Que aquí y ahora esos espacios y esos mecanismos sean la democracia parlamentaria, sí. Que la democracia parlamentaria agote todas las modalidades de expresión y legitimación de lo político, no.


También en ese nº 2 de Orsai (que se puede leer en línea o descargar aquí) hay un diálogo entre Hernan Casciari, el editor de la revista, y su amigo de infancia y editor adjunto El Chiri, que dice así: “- Antes las revoluciones eran muy esforzadas. El Hombre Corbata era demasiado invencible. Los pueblos sojuzgados hacían revoluciones pero no pasaba nada realmente. Desde el Renacimiento, la cultura fue de los ricos, de los mecenas. Las guerras, de los poderosos. Las personas corrientes siempre fuimos monedas de cambio. Y ahora, de repente, hay una comunicación de base, pero de verdad. El Hombre Corbata intenta controlar, pero ya le cuesta, ya no puede como antes. ¿No te esa impresión? - Sí, pero no soy tan optmista como vos: el diablo también usa Twitter. No solamente el pueblo. Los presidentes siguen dándose la mano durante treinta segundos y fingiendo sonrisa y hablando en secreto. - ¡Pero la gente ya sabe la verdad! Y esto es la primera vez que ocurre, en toda la historia humana. El Hombre Corbata está en decadencia. El careta, el falso, el ruin. Ya no tiene todo el horizonte para hacer sus trapicheos”.

No quiero decir que lo que ocurre estos días sea el inicio de un mundo mejor; soy muy pesimista y estoy convencida de que vamos de cabeza al desastre (en general), pero precisamente por eso todos -todos- debemos tener la audacia y la responsabilidad de no mirar para otro lado y estar a la altura de los tiempos que nos han tocado vivir.

Guía rápida de iniciación a twitter

Por pasos
1. Hazte una cuenta.

2. Sigue a las personas que estén twiteando sobre los temas que te interesan. Esto es lo que se llama "seguir a un usuario" y se hace yendo a la página de twitter de esa persona y pulsando en el botón "Follow". También es útil echar un vistazo a las personas que siguen a ese usuario o son seguidas por él (o ella), porque seguramente tendrán intereses similares a los tuyos. Así te vas haciendo una red de gente que harán llegar mensajes a tu Timeline.
3. El Timeline es lo que ves en tu página de twitter. Son los tuits de las personas a las que sigues y tus propios tuits.
4. Si a otras personas les interesan tus tuits, empezarán a seguirte: son tus "followers". Cuantos más followers tengas, más difusión tendrán tus tuits.
5. Para enviar un tuit a una persona en particular, usa @ seguido del nombre del usuario. Ten en cuenta que ese mensaje será público, lo leerán todas las personas que te sigan.
6. Para ver los tuits que te llegan a ti, vete a "Mentions".
7. Para enviar mensajes privados vete a "Mensajes". Sólo puedes enviar privados a un usuario que también te siga a tí.
8. Retuitea. Si ha llegado información interesante a tu timeline, retuitéla pulsando el botón Retweet o añade "RT @nombre_de_usuario texto del tuit".
9. Consulta los hashtags. Los hashtags son esas palabras que aparecen así: #hashtag#. Son etiquetas para seguir hilos de información en twitter.
10. Consulta los Trend Topics. Los Trend Topics (TT) son los hashtags más populares del momento. Aparecen a la derecha y son distintos para cada país. Puedes seleccionar un país o la opción Worldwide, para ver los más populares en todo el mundo. Los TT priman la popularidad (la cantidad de veces que un hashtag aparece mencionado) pero también la novedad, por eso #spanishrevolution añade nuevos hashtags todos los días.
Bueno, y ya sábes: máximo 140 caracteres.

Para tuitear en #spanishrevolution
Añade a tus tuits el hashtag correspondiente, para que llegue a las personas que estén siguiendo ese mismo hilo de conversación, y el TT del momento, para darle más difusión al TT y mantenerlo ahí arriba!
Lista de los hashtags que se están usando en #spanishrevolution

Sigue el movimiento en tu ciudad
Las acampadas también están organizadas por ciudades, con hashtags (#ciudad#) o cuentas (@ciudad). Busca la de tu ciudad en los hashtags generales y si no existe, creala tú.
Más información sobre #spanishrevolution

Consumer electronics don´t make you hot



Y curiosamente al final de su vida, your gadgets casi siempre regresan al mismo lugar. Según datos de Greenpeace, producimos entre 20 y 50 toneladas de basura electrónica al año y la mayoría se envía a China e India, donde los aparatos son desmontados para revender los metales que contienen, que contaminan la tierra, el agua y a las personas que los manipulan.

Además, piensa que la tendencia se está invirtiendo: en 2011 demasiados gadgets reducen el sex-appeal.




Revolviendo carpetas viejas he encontrado esta tabla que cogí en el año 2006 en la primera edición del festival now, que anualmente organiza el CCCB de Barcelona desde entonces. Han pasado 5 años, que a la velocidad que van hoy las cosas (todas las cosas), es una unidad de tiempo histórica. Por citar dos indicadores: 2006 fue el año en que Facebook dejó de ser un servicio accesible solo para universitarios estadounidenses; y Twitter, la otra gran revolución de las redes, aún no existía. La prehistoria.

Me muerdo la lengua sobre la evolución que han tenido las ideas formuladas en este documento desde entonces. No me refiero a la evolución de las ideas en sí (que basicamente son las mismas hoy; y ahí está la gracia) sino a la transformación de, poniéndome pedante, su lugar de enunciación: su reconocimiento, su mainstreamización, su aplicación... En definitiva, su desplazamiento desde las periferias de lo social, porque el CCCB será institucional pero no es el Camp Nou ni las Ramblas, hasta el sancta sanctorum de la gurusfera más influyente y, dicho sea de paso, menos afín a lo cultural, más de rollo Camp Nou, para entendernos (bueno, estaba claro, se me ha escapado).

Por eso, además de su interés intrínseco, este documento tiene tela por ese otro valor añadido que podríamos llamar de Arqueología de las Ideas. Las ideas cambian y se transforman, se cortan, se pegan y se remezclan, y larga vida al remix. Pero cualquiera que sea el uso que hagamos de ellas, nunca está de más tener presente su genealogía y las condiciones que han favorecido su emergencia. Decir que estas ideas provienen del mundo del arte, como si fuera una esfera autónoma, es una banalidad y una falacia; no hace falta más que ojear una Wired o, si lo hubiera, un wikileaks de los think-tanks norteamericanos de la misma época. Pero sí me parece necesario recordar, ahora que se están afilando las tijeras, que el conocimiento no se recicla solo y que la cultura contemporanea habrá sido un laboratorio o no habrá sido nada, ni siquiera un centro comercial (lo que no es más que otra idea vieja que se puede conjugar en pasado, presente y futuro y glosar y volver a remezclar).


Además de por esto y por esto, a las que vivimos en internet tampoco nos gusta esta campaña, por machista.
La foto es de mi amiga Berta.


Estos son algunos extractos de un artículo de Le Monde que en mi opinión contiene algunas buenas ideas para desmontar “los clichés occidentales que impiden percibir las profundas mutaciones del mundo árabe”. La traducción es mía, rápida y posiblemente patosa, así que agradezco cualquier sugerencia para mejorarla *.

El autor, Olivier Roy, es profesor de filosofía, director de investigación en el CNRS (Centro Nacional de Investigación Científica) de París, investigador asociado en el Centro de Investigaciones y Estudios Internacionales de Ciencias Políticas, director del Programa Mediterráneo del Instituto Universitario Europeo de Florencia y autor de los ensayos “El islam mundializado” (2002) y “La santa ignorancia” (2008).


Revoluciones post-islamistas
Olivier Roy. Le Monde, 13.02.11
[Artículo original en francés]


La opinión pública europea interpreta los levantamientos populares en el norte de África a partir de un esquema de hace treinta años: la revolución islámica de Irán. En consecuencia, espera ver a los movimientos islámicos, en concreto a los Hermanos Musulmanes y sus equivalentes locales, a la cabeza del movimiento o en la posición de emboscada, dispuestos a tomar el poder. Pero la discreción y el pragmatismo de los Hermanos Musulmanes sorprenden e inquietan: ¿dónde están los islamistas?

Si observamos a quienes han lanzado el movimiento, es evidente que se trata de una generación post-islamista. Los grandes movimientos revolucionaros de los años 70 y 80, para ellos es historia antigua, la de sus padres. A esta nueva generación no le interesa la ideología: los eslóganes son todos pragmáticos y concretas (¡vete!); no hacen llamamientos al islam como sus predecesores en Argelia a finales de la década de los 80. Expresan ante todo un rechazo de las dictaduras corruptas y una demanda de democracia. Esta generación es pluralista, sin duda porque es tambien más individualista. Está más informada y a menudo tiene acceso a los medios de comunicación modernos: no está fascinada ni por Irán ni por Arabia Saudi. Los que se manifiestan en Egipto son precisamente los que se manifestaban en Irán contra Ahmadinejad. Quizá son creyentes pero separan esto de sus reivindicaciones políticas: en este sentido el movimiento es “secular” ya que separa política y religión. La práctica religiosa se ha individualizado.

(...) La democracia que se demanda hoy no es un producto de importación, a diferencia de la promovida por Bush en 2003, que no era aceptable porque no tenía ninguna legitimidad política y estaba asociada a una intervención militar. Paradójicamente, el debilitamiento de los Estados Unidos en Oriente Medio y el pragmatismo de la administración Obama han hecho posible que una demanda autóctona de democracia se exprese con plena legitimidad.

Dicho esto, una revuelta no hace una revolución. El movimiento no tiene líderes, ni partidos políticos, ni estructura, lo que es coherente con su naturaleza pero plantea el problema de la institucionalización de la democracia. Es poco probable que la desaparición de la dictadura conlleve necesariamente el establecimiento de una democracia liberal (...). En los países árabes, el paisaje político es complejo, aún más si cabe por el hecho de haber sido ocultado por la dictadura.

(...) ¿Los islamistas? No han desaparecido pero han cambiado. Los más radicales han abandonado la escena para marcharse a la jihad internacional, y ya no están aquí: están en el desierto con Al-Qaida en el Maghreb islámico, en Pakistan o en los suburbios de Londres. No tienen base social o política. La jihad internacional está completamente desconectada de los movimientos sociales y de las luchas nacionales.

Otra ilusión óptica es asociar la re-islamización masiva que aparentemente han atravesado las sociedades del mundo árabe durante los últimos 30 años con una radicalización política. Si las sociedades árabes son más visiblemente islámicas que hace 30 o 40 años ¿cómo se explica la ausencia de eslóganes islámicos en las manifestaciones actuales? Es la paradoja de la islamización: ha despolitizado ampliamente el Islam. La re-islamización social y cultural (el uso del velo, el número de mezquitas, la multiplicación de los predicadores, las cadenas de televisión religiosas) se ha hecho al margen de los militantes islamistas y ha abierto un mercado religioso sobre el que ya nadie posee el monopolio; además, está en concordancia con la nueva inquietud religiosa de los jóvenes, que es individualista pero tambien cambiante. Es decir, los islamistas han perdido el monopolio del discurso religioso en el espacio público que tenían en los años 80.

Por un lado, las dictaduras en general (pero no en Túnez) han favorecido un islam conservador, visible pero poco político, obsesionado por el control de las tradiciones. (...) Por muy paradójico que pueda parecer, la re-islamización ha implicado una banalización y una despolitización de los referentes religiosos: cuando todo es religioso, nada es religioso. Lo que en Occidente se ha percibido como una gran ola verde de islamización no corresponde en definitiva más que una banalización: todo se vuelve islámico, desde el fast-food hasta la moda femenina.

(...) Otro error es concebir las dictaduras como defensoras del secularismo contra el fanatismo religioso. Los regímenes autoritarios no han secularizado las sociedades, al contrario, excepto en Túnez, se han acomodado con una re-islamización de tipo neofundamentalista, donde se habla de poner en marcha la Sharia sin preguntarse por la naturaleza del Estado. En todas partes, las ulemas [escuelas de teología] y las instituciones religiosas oficiales han sido domesticadas por el Estado, replegándose en un conservadurismo teológico timorato. Hasta tal punto que los clérigos tradicionales, formados en Al-Azhar [la universidad de teología más prestigiosa del islam], ya no están implicados, ni en la cuestión política, ni en los grandes retos a los que se enfrenta la sociedad.

Esta evolución afecta también a los movimientos políticos islamistas, influenciados por los Hermanos Musulmanes y sus epígonos (...). Los Hermanos Musulmanes han cambiado mucho. (...) Han comprendido que querer tomar el poder tras una revolución conduce a la guerra civil o a la dictadura. También han aprendido las lecciones del modelo turco: Erdogan y el partido AKP han podido conciliar democracia, victoria electoral, desarrollo económico, independencia nacional y promoción de valores, si no islámicos, al menos de “autenticidad”. Pero sobre todo, los Hermanos Musulmanes ya no son portadores de otro modelo económico o social. El aburguesamiento de los islamistas es un factor favorable para la democracia: el hecho de no poder jugar la carta de la revolución islámica los empuja a la conciliación, al compromiso y a la alianza con otras fuerzas políticas. Hoy la cuestión no es saber si las dictaduras son o no la mejor defensa contra el islamismo. Los islamistas se han convertido en actores del juego democrático.(...)

Una cosa está clara: ya no estamos en la excepcionalidad árabo-musulmana. Los acontecimientos actuales reflejan una transformación profunda en las sociedades del mundo árabe. Estas transformaciones estaban en marcha desde hace tiempo, pero ocultas tras los tenaces clichés con que Occidente mira a Oriente Medio.

* He conservado literalmente expresiones muy francesas, como por ejemplo “Maghreb” o “mundo árabe”, que arrastran todas las connotaciones de la mirada colonial, pero precisamente por ello me parece necesario mantenerlas. También hay que tener en cuenta la historia colonial de Francia para entender que, aunque a veces se haga referencia a Irán, Turquía o Pakistán, el marco de reflexión de este texto son los países de cultura árabe del norte de África y Oriente Medio.

El cartel de la foto es del documental "Neukölln Unlimited", dirigido por Agostino Imondi y Dietmar Ratsch.

Laboratorio feminista ciberpunk



Lo de arriba (que se puede ver ampliado aquí) es mi respuesta a la invitación de la Mediateca del MUSAC a participar en las jornadas sobre software libre, arte y mujer que tuvieron lugar el pasado 12 de noviembre. Algunas precisiones:

En el esquema se me olvidó dibujar lo más importante: frente a la dicotomía software libre / mujer, me interesa más proponer otra: ética hacker / feminismo. A partir de aquí, planteo la pregunta de si es posible pensar en una ética hacker feminista y, en caso afirmativo, cuáles serían sus características, las más importantes de las cuáles, para mí son: el compromiso con el dominio publico y la idea de procomún; la relación con la comunidad; y la dimensión contra-cultural de la filosofía del software libre y la ética hacker (y digo contra-cultural en todos los sentidos de la palabra).

La reflexión se articula en torno a la idea de conocimiento autorizado: si la historia de la ciencia es (también) la historia de la legitimación de ciertas formas, ciertos canales y ciertos agentes de producción de saberes, me pregunto cómo desde el feminismo podemos proponer -y legitimar- otras formas, otros canales y otros agentes (subversivos, contra-culturales, emancipatorios). Es en definitiva, una reflexión sobre el modo en que se construye el conocimiento hegemónico y la posibilidad de formular tácticas de acción politica feminista en un entorno como el tecno-científico, abiertamente blanco, racionalizante y patriarcal. Frente al conocimiento autorizado, el pensamiento feminista dice: conocimiento situado, un concepto sacado de los escritos de Faith Wilding, que se opone al aislamiento del objeto de estudio y propone ponerlo a dialogar con otros parámetros y niveles de realidad (quién piensa, cómo, dónde, cuándo y para qué).

El esquema no incluye temas obvios como la relación entre género y sociedad del conocimiento o la presencia de mujeres en los equipos de programación. La razón es que me tocaba hablar en tercer lugar, después de dos personas que lo iban a explicar mucho mejor que yo: Carmen Castro, economista, activista del software libre especializada en políticas de género y autora de Sin Género de Dudas; y Miriam Ruiz, desarrolladora de Debian, editora de Barrapunto y asesora en temas relacionados con el software libre del Principado de Asturias. Lo mío puede ser leído como una nota a pie de página a sus presentaciones.

Empecé a trabajar sobre la intersección entre género y tecnología creo que en el año 2004, de modo que este esquema recoge algunas reflexiones que, o bien no había abordado entonces, o bien las he ido tratando de manera desordenada, entre conferencias, artículos, posts y demás. Para completarlo, recomiendo:
El programa de EnRE/Dades, géneros en red y acciones ciberfeministas, que organicé en Barcelona en 2004.
Los materiales del taller de ciberfeminismo que impartí en el Feministaldia 2005 y para Emakumeak en 2006.
El texto “Chúpame el código 2.0” publicado en la revista Zehar en 2007.
El texto “Notes on the Knowledge Economy from Cyberfeminism” , festival City of Woman de Ljubljana 2008.
El post “El deporte olímpico del e-waste” sobre la basura electrónica.
El post “¿Por qué las mujeres son como los pollos y los pollos como las mujeres?” sobre el trabajo de subRosa.
El post “Las políticas del cuerpo cibernético” sobre el trabajo de Beatriz Preciado en “Testo Yonki”.
La recopilación de textos históricos del ciberfeminismo de Mujeres en Red.

Blog Motel #2 Los pelirrojos y los demás

Como aún no se ha inventado el retwitt para los textos de más de 140 caracteres, copio y pego a la antigua usanza el artículo que firman Felipe G. Gil y Joan Carles Martorell en EMBED a propósito del famoso vídeo de M.I.A.



Las trincheras dialécticas
Felipe G. Gil, Joan Carles Martorell

Sobre el videoclip "Born Free" de M.I.A. realizado por Romain Gavras, que ha provocado una interesante conversación en redes sociales y cafeterías.

Son las 14:50h. Estás a punto de terminar tu jornada laboral. Alguien cuelga en tu muro de Facebook el último vídeo de M.I.A. "Born Free", dirigido por Romain Gavras. Durante la mañana has escuchado algo de que lo han retirado de Youtube. «¿Te gusta?» Es una pregunta aparentemente simple, pero se repite con mucha frecuencia. Sales de una obra de teatro y te preguntan: «¿Te ha gustado?» Sales de una película y dices: «No sé si me ha gustado». Escuchas una canción y piensas: «¿Me gusta?».

El caso es que hoy te proponemos un juego. Olvídate de esa pregunta. Busca un momento tranquilo del día, que al menos puedas dedicarle tiempo en exclusiva. Examina el videoclip como si fueras un científico buscando patrones de comportamiento en un experimento. Y a continuación trata de leer de forma desprejuiciada.


Ver en Vimeo

¿Qué nos cuenta "Born Free"? ¿Qué connotaciones filosóficas tiene el título de la canción? ¿Por qué la policía, que luce claramente la bandera americana, es multirracial? ¿Por qué la policía aporrea despiadadamente solo a los gordos cuando entra en el edificio y sin embargo no los detiene? ¿Quiénes son los pelirrojos? ¿Es el pelirrojo cualquier mexicano que vive en Estados Unidos? ¿Es el pelirrojo un iraquí, un afgano o un cubano cualquiera? ¿Son judíos disfrazados de palestinos? ¿Por qué ningún pelirrojo está gordo? Es más, ¿por qué todos los pelirrojos en el vídeo son tan estilizados y tienen cara de no haber roto un plato? ¿Resulta cómica la imagen de los pelirrojos con palestinas cubriendo su cara? ¿Hay algún pelirrojo entre los policías? ¿A qué se refieren las pintadas en la paredes que rezan "Nuestro día llegará"? ¿Es en relación al alzamiento de los pelirrojos? ¿Quiere decir que "el día hoy" es de los americanos y los pelirrojos se lo pretenden arrebatar? ¿Te recuerda en algo este "Born Free" a "Avatar"?

¿Por qué la realización es cámara al hombro? ¿Qué connontación aporta la estética de "reportero de guerra" o reality-show? ¿Por qué el final del vídeo se recrea explícitamente, a cámara lenta, con un cuerpo explotando? ¿Hemos visto estas mismas imágenes en otro lugar o momento? ¿Ha perdido Romain Gavras la sutileza de su padre? ¿O simplemente es un realizador de su tiempo? ¿Estaba previsto que Youtube iba a censurar el vídeo? ¿Por qué es noticia que Youtube censure un vídeo? ¿Es importante que no pueda verse en Youtube si de todas formas va a poder verse en otras plataformas? ¿Forma parte de las reglas del juego que Youtube tenga potestad en decidir qué vídeos alberga y cuáles no, en función de sus "condiciones de uso"? ¿Leemos los contratos cuando aceptamos usar una red social? ¿Google es el gran hermano? ¿Qué marcas están dispuestas hoy a involucrarse en contenidos políticamente incorrectos? ¿Y con contenidos ambiguos? ¿Este vídeo es apto para todos los públicos? ¿Qué le diríamos a un niño si lo viera?

¿Es M.I.A. una activista musical? ¿Una artista muy bien asesorada? ¿El hecho de haber participado en la banda sonora del film "Slumdog Millionaire" le da o le quita credibilidad? ¿Es "Born Free" una proclama antisegregacionista? ¿Es un canto al «ojo por ojo»? ¿Está M.I.A. politizada o aparentemente politizada? ¿Es M.I.A. una artista multidisciplinar que bebe influencias de sus orígenes multiculturales? ¿Lo que hace es merecedor de haberle negado en alguna ocasión su entrada en los Estados Unidos? ¿Puede la música ser comercializada y seguir siendo coherente políticamente? ¿Es M.I.A. un ejemplo de un tipo de éxito que podríamos llamar «anti-american way of life»?

¿Está la ultraviolencia sobrevalorada como recurso estético? ¿Es ético o cínico vender a través de la violencia? ¿Es la estética ultraviolenta y antibelicista un camino fácil? ¿O difícil? ¿Es inteligente seguir ahondando en el estereotipo de buenos y malos, oprimidos y opresores? ¿Qué se supone que tenemos que sentir cuando la policía le pega un tiro en la cabeza al niño angelical e inocente? ¿Es la violencia el único camino que queda para ciertos conflictos? ¿Es ingenuo y utópico pensar en una sociedad sin guerras? ¿Son los conflictos un reflejo de lo que somos? ¿Es el antibelecisimo un camino mesiánico? ¿O es una postura irrenunciable? ¿Cuál es la peor de las violencias? ¿Quién y por qué es un terrorista? ¿Está justificado matar a otra persona en algún caso?

¿Se pueden enunciar preguntas sin que parezca que estás en un bando u otro? ¿Podemos construir una idea del vídeo sin basarnos en el "Me gusta" de Facebook? ¿Se puede vivir en el pensamiento complejo? ¿Podemos salir de nuestras trincheras dialécticas?

Soft Power: ya está online el programa completo!



Ya está online el programa de "Soft Power. Arte y tecnologías en la era del biopoder", el proyecto que comisarío para Proyecto Amarika y que me tiene apartada de la calle, de los bares, del facebook y de todos los lugares de perdición y entretenimiento.

En la exposición principal, que se puede visitar del 1 de octubre al 6 de noviembre 2009, están subRosa, Bureau d'Etudes, Sally Gutierrez, Boryana Rossa y Rachel Mayeri.

Además de la expo, hay más actividades. Proyectamos dos documentales sobre la industria de los transgénicos ("Nosotros alimentamos el mundo" y "El mundo según Monsanto"). Hemos editado una publicación especial que parece un periódico pero en realidad es un ensayo. Se llama "La Bella Durmiente", está firmado por Bureau d'Etudes y lo presentamos el viernes 23 de octubre. El colectivo ciberfeminista Subrosa montarán un laboratorio de células DIY el viernes 30 de octubre y un día antes, jueves 29, impartirán una conferencia en el Centro Cultural Montehermoso (¡no te las pierdas que son muy buenas!). Y de cierre, a otra grande: Beatriz Preciado, presentando su imprescindible "Testo Yonki".

Y del 26 de noviembre 2009 al 18 de enero 2010, una bola extra: expo documental en la sala del Archivo del Territorio Histórico de Àlava (de la que aún no podemos decir ni mu).

Cada día consumimos alimentos genéticamente modificados, con restos de hormonas, antibióticos o sustancias químicas que los hacen más atractivos en el mercado. Diseñamos nuestros cuerpos mediante prótesis, implantes, cirugía plástica, tratamientos anti-edad, cosméticos. Modificamos nuestra psique y nuestro estado de ánimo con fármacos, drogas sintéticas y anti-depresivos y nuestra sexualidad con preparados hormonales como Viagra, la píldora anticonceptiva o tratamientos de testosterona. En 2003, en el marco del Human Genome Project, se completó la decodificación del genoma humano señalando el inicio de lo que ya se conoce como el Siglo de la Biología, una era llamada a cuestionar los límites de lo natural y la idea misma de lo vivo.

La biotecnología, encarnada en la cultura del diseño del yo, nos devuelve al viejo sueño de la subjetividad programable, a la posibilidad de un destino dirigido por la genética y las ciencias de la vida. Con su promesa de una humanidad high-tech, abre un capítulo nuevo en la interminable discusión inaugurada por Michel Foucault en la década de los setenta sobre el concepto de biopolítica: el gobierno de las personas mediante el control de los cuerpos, las mentes y todos los aspectos de la vida, especialmente los que tienen que ver con la esfera de la subjetividad. Hoy, el mito del cyborg regresa diluido en productos de consumo cotidiano controlados por el mercado global de la bioindustria. Los centros de investigación almacenan y clasifican recursos biológicos como células, semillas, semen, óvulos, sangre, órganos o tejidos. Por su parte, las leyes de propiedad intelectual los excluyen del patrimonio común en beneficio de multinacionales farmacéuticas y agro-alimentarias que los patentan, manipulan y distribuyen en los centros de salud o las estanterías del supermercado. En la era del biotech, nosotros/cyborgs no somos sólo el resultado de un conjunto de técnicas y protocolos científicos sino un compilado de códigos culturales y relaciones sociales y económicas de alcance global. Una narrativa biopolítica a la que, en la última década, se ha sumado también el arte.

Soft Power como propuesta se ubica precisamente en ese lugar, el de las prácticas artísticas contemporáneas que exploran los nuevos lenguajes de lo biopolítico. Prácticas que investigan el encuentro interdisciplinar entre arte y ciencia pero también las condiciones reales de las investigación científica hoy: su impacto en las formas de vida, las categorías de la imaginación que moviliza y las redes internacionales de la bioindustria.

Este es el programa completo:

Exposición: subRosa, Bureau d'Etudes, Sally Gutierrez, Boryana Rossa y Rachel Mayeri
del 1 de octubre al 6 de noviembre 2009, Sala Amarika
Inauguración. Con DJ Plácida Yeyé
jueves 1 de octubre 2009, 19h00.
Sala Amarika

Proyección del documental “Nosotros alimentamos el mundo” de Erwin Wagenhofer
jueves 8 de octubre 2009, 19h00, Archivo del Territorio Histórico de Álava

Proyección del documental “El mundo según Monsanto” de Marie-Monique Robin
jueves 15 de octubre 2009, 19h00, Archivo del Territorio Histórico de Alava

Bureau d'Etudes: conferencia y presentación de la publicación “La Bella Durmiente”
viernes 23 de octubre 2009, 19h00, Archivo del Territorio Histórico de Alava

Conferencia de subRosa: "Bio-banking"
jueves 29 de octubre 2009, 19h00, Centro Cultural Montehermoso Kulturunea

Performance de subRosa: “Epidermic! Laboratorio de células DIY”
viernes 30 de octubre 2009, a partir de las 17h00, Sala Amárica

Beatriz Preciado. Conferencia y presentación de “Testo Yonki”
viernes 6 de noviembre 2009, 19h00, Archivo del Territorio Histórico de Alava.

Exposición documental
del 26 de noviembre 2009 al 18 de enero 2010,
Archivo del Territorio Histórico de Alava.

Este martes estoy invitada a una de las mesas redondas del 4º encuentro Inclusiva-net, Redes y procesos P2P. La mesa está moderada por Juan Freire y los otros invitados son Gonzalo Martín, Rubén Díaz y Rubén Martínez. El título es "Economías y formas de producción P2P" y para ir enfocando el tema Juan nos ha propuesto una serie de “provocaciones iniciales”.

Si no me cambia el viento, la idea que llevaré a la mesa es que hacer del P2P un modelo productivo es un cuento para vendernos la versión 2.0 de lo de siempre. Podemos llamarlo Neoliberalismo Digital. Si estamos hablando de crear modelos, yo diría que una cosa es el P2P como sistema de intercambio de archivos y como un símbolo social de la lucha contra los regímenes de propiedad intelectual (y larga vida a The Pirate Bay). Y otra muy distinta es tomarlo como un modelo de organización productiva aplicable fuera de la Mula, en la economía real y a escala global.


Una vez más, la ironía de la mano del gran Gapingvoid.

P2P como mercados puros / P2P como nuevo socialismo

Entro al trapo de la 1ª provocación de Juan (“maniquea” como él mismo dice) sobre la existencia de dos modelos antagónicos sobre el P2P. Por un lado, P2P como "mercados puros", sin ningún tipo de intervención ni regulación de la autoridad. Pero mercados en un sentido amplio, donde los intercambios no son siempre, ni principalmente, monetarios. Por otro, P2P como "nuevo socialismo", pero de nuevo un "socialismo sin estado" que supera los modelos basados en la economía de mercado (esta postura ha sido defendida recientemente por Kevin Kelly en un artículo en Wired, al que ha respondido y rebatido Lawrence Lessig.

Ni poniéndome maniquea consigo ver la diferencia entre ambos modelos. O más bien, si me pongo maniquea lo que veo son dos formas distintas de decir lo mismo. Más allá de la terminología (mercado puro vs. nuevo socialismo), las dos teorías caminan en la misma dirección ya que implican intercambios sin intervención externa, realizados por entes individuales (personas o no, pero individualizadas, o sea, definidas por su autonomía y no por su interdependencia) y que se suponen iguales (peer-to-peer: de igual a igual).

Si el modelo productivo del P2P es ese (no-intervención, individualismo y ficción de igualdad), Margaret Thatcher y Ronald Reagan ya lo inventaron hace un montón de años. Es el modelo neoliberal que revistas como Wired y sus grupos de influencia intentan aplicar a lo digital. Lo dice el propio Lessig en su crítica al texto de Kelly. Eso no es socialismo, ni nuevo ni viejo. Es simplemente web 2.0, o sociedad civil o lo que Adam Smith llamó “la mano invisible del mercado”. O como dicen ahora, la new New Economy.

El Nuevo Socialismo de Silicon Valley

En “The New Socialism: Global Collectivist Society Is Coming Online” (yeah), Kelly define esta nueva forma organizativa como la derivada de “tecnologías que basan su poder en interacciones sociales” y lo define así: “Cuando masas de personas propietarias de los medios de producción trabajan hacia un objetivo común y comparten sus productos en común, cuando aportan trabajo sin salario y disfrutan de sus frutos libremente (gratuitamente), no es irrazonable llamar a esto socialismo”.

Con las siguientes características:

En el nuevo socialismo no hay lucha de clases. Lo dicho, la desigualdad sale del razonamiento de un plumazo y no se hable más. Tooooodos tenemos acceso a internet y un iPod, tooooodos subimos y bajamos archivos en la red, toooooodos hablamos inglés y escribimos con caracteres latinos.

El nuevo socialismo opera en el nivel de la cultura y la economía y no en el de la gobernanza. Como si la cultura y la economía no estuvieran dirigidas. Otra vez el viejo mito de la mano invisible, que si es verdad que es invisible no por ello deja de ser una mano.

El nuevo socialismo se propaga a través de un internet sin fronteras. Kelly olvida la censura de internet en muchos paises, las fronteras económicas, culturales, de acceso al conocimiento y las barreras idiomáticas (entre las lenguas más habladas de la red figuran el persa, el chino y el árabe).

El nuevo socialismo se basa en la descentralización. Efectivamente, ahí está Google para demostrar lo descentralizado que es Internet. O MySpace, o Microsoft o Facebook. Los usuarios están descentralizados pero, como en todas las grandes industrias, los proveedores de servicios tienden a la concentración.

El nuevo socialismo se basa en la economía del regalo. Lo que no dice Kelly es quién se beneficia del trabajo gratis de los usuarios. ¿O vamos a nacionalizar Google? ¿O MySpace? O Facebook?

En el nuevo socialismo los usuarios poseen los medios de producción. No, poseen una parte de ellos (el conocimiento y el tiempo) pero no poseen ni la infraestructura, ni las aplicaciones más populares de la web social, ni el beneficio (el beneficio social sí repercute en los usuarios, pero no el beneficio económico -salvo si aceptamos el axioma ultraliberal de que si unos pocos se hacen muy ricos España va bien).

En el nuevo socialismo no hay jerarquías. Sí. Es lo mismo ser Mark Zuckerberg que un indio que está picando código en Bangalore. Igual, igual. Peer-to-peer.

Redes organizadas

Cuando pienso en un modelo productivo, pienso en un modelo económico y en un modelo social y esto sólo puede ser un modelo político. Y lo político por definición tiene que contemplar la dimensión colectiva -porque la suma de las partes no es igual a las partes- y especialmente, la diferencia, es decir la gestión de la otredad, de los que no son iguales a mí - porque por desgracia no vivimos en un mundo de intercambios entre iguales. ¿Se puede imaginar un modelo político inspirado en lo digital que obvie la realidad de la economía de la información? A mí personalmente me pone mucho más la teoría de las redes organizadas (“Organized Networks”) de Ned Rossiter:
The celebration of network cultures as open, decentralized, and horizontal all too easily forgets the political dimensions of labour and life in informational times. Organized Networks sets out to destroy these myths by tracking the antagonisms that lurk within Internet governance debates, the exploitation of labour in the creative industries, and the aesthetics of global finance capital. (…) Why have radical social-technical networks so often collapsed after the party? What are the key resources common to critical network cultures? And how might these create conditions for the invention of new platforms of organization and sustainability?
En realidad lo que me inspira el texto de Kelly es una meta-lectura sobre, como dice Rossiter, el final de la fiesta. El discurso de la innovación, la necesidad de encontrar respuestas, de inventar nuevas formas productivas... Lo que sea, con tal de reducir la incertidumbre y quitarnos este miedo espantoso que llevamos en el cuerpo. New Socialism? 2P2 Economy? Open Source Society? Whatever. But keep my business running.