Do you remember West Germany?




El tira y afloja en torno al difunto aeropuerto de Tempelhof sigue adelante. Por un lado, las autoridades de Berlin que, aunque todavía no saben qué carajo van a hacer con él, de momento lo usan para alentar sentimientos patrióticos dignos de la mejor telebasura. Por otro, iniciativas como Tempelhof Fur Alle (o sea, para todos) que intentan que lo que se vaya a hacer con semejante mole de cemento y campo abierto, no sea a espaldas de los habitantes de la ciudad. De momento, los primeros ganan por goleada. Para muestra, la que liaron hace dos días, 12 de mayo de 2009, cuando se cumplía el 60 aniversario del puente aereo.

El puente aereo (der Luftbrücke) es un episodio de esos que les recuerdan a los alemanes que no son un país sino dos y para entenderlo hay que hacer un poco rewind hasta el final de la 2ª guerra, cuando los ganadores -Estados Unidos, Gran Bretaña, Francia y la URSS- se repartieron Berlin. Muy poco después del reparto ya estaban a ostias y los soviéticos, que son muy chulos, decidieron cerrar todas las entradas de suministros a Berlin Oeste para que las pasaran putas. Asi que los yankees, que pa chulos también, respondieron con un despliegue de medios como sólo ellos saben hacerlo. Durante 11 meses aviones americanos llevaron a Berlin Oeste comida, agua y medicinas hasta que los rusos se cansaron de tanta humillación pública y levantaron el bloqueo. Todos esos vuelos llegaban al aeropuerto de Tempelhof que se convirtió en el símbolo del triunfo del bloque occidental sobre el soviético. En los libros de historia, el bloqueo y el puente aereo de Berlin marcan el inicio oficial de la Guerra Fría.


Numerarios de la OTAN haciendo cola para su ice-cream

La fiesta del otro día era un circo espacio-temporal absolutamente hortera. Puestos de salchichas y cervezas, viejos llorando y vestidos de militar, conciertos de jazz de los años cuarenta, coros de niños, globos con mensajes de paz, aviones de época y muchas, muchas, muchas banderas. Aparte del kitsch, no me lo quise perder porque la arquitectura, diseñada por el arquitecto de Hitler, Albert Speer, e inmortalizada en varias películas (entre ellas, "El cielo sobre Berlín") es para caerse de culo. Mis fotos son muy malas porque las hago con una anticualla de 2 megapixels (¡una de las primeras Canon digitales del mercado!) pero dan una idea del ambiente.

Para el 20 de junio, los Tempehof fur Alle tienen preparada una okupación (con k, sí) del mamotreto. Diez días después, del 1 al 3 de julio, desembarca allí un show de moda de cuyo nombre no me quiero ni acordar. Whatever, muy Tempelhof.

Más fotos de Tempelhof.

2 comentarios:

    Yo me acuerdo que volé de ese aeropuerto una vez cuando vivía en Berlin... llegar hasta allí me parecía un viaje como el de la peli "Stalker"... y eso que vivía en Kreuzberg!

    ;D

    Abrazos!

     

    Ohhhhhh Street Zinema! Pero qué ilusión! :-) Pues yo ahora vivo al lado del aeropuerto, Kreuzberg se va desplazando y Neukölln es el nuevo foco de gentrificación. Pero sigue siendo muy underground...