Libros de segunda mano, esos pobres marginados

Hay quien piensa que entre el blog y las redes sociales cacareo todo lo que se me pasa por la cabeza. Error: me corto muchísimo. Por ejemplo, llevo meses mordiendome los dedos con todo lo que se publica sobre, vamos a llamarlo por honor a los mass media, el futuro del libro. Desde hace meses asistimos a una verdadera diarrea informativa de los medios de comunicación generalistas que, cual Casandra contemporánea, tratan de anticipar el efecto de lo digital sobre la buena vieja costumbre de comprar ese inigualable dispositivo de transmisión cultural conocido como libro. Y digo comprar porque -y este es sólo uno de los muchos temas que me encienden- , aunque en los artículos al respecto siempre se ventilan argumentos románticos sobre el valor de la lectura y la difusión de conocimiento y blablabla, lo que ocupa realmente los debates hasta el punto de monopolizarlos, no es el futuro del libro (el futuro de la lectura) sino el futuro del mercado editorial.


Libros viejos esperando nuevas lecturas en Cluj-Napoca, Rumanía.

Prueba de ello -y espero estar equivocada: por favor enviadme links si es que los hay- es que en los muchos artículos publicados estas últimas semanas sobre la entrada de Amazon en España en ningún momento se explica cómo va afectar esto al mercado de libros de segunda mano, que para mí personalmente siempre han sido su mayor activo. Pues sí: el mercado de libros de segunda mano, que parece no interesar absolutamente a nadie, desde mi punto de vista es un tema crucial (será que soy muy de nicho, pero si he entendido bien los mercados de nicho son precisamente uno de los aspectos más destacados en los estudios sobre el impacto de las tecnologías digitales en el mercado del ocio). Mi razonamiento, que igual es muy simplista, parte de una constatación que también es muy simple pero yo creo que merece un pensament: la gente que lee no son solo compradores de libros en librerías; también compran libros en mercados callejeros y tiendas de viejo, hacen uso de bibliotecas públicas (esas pesadillas de la sociedad de consumo, repletas de libros, revistas, comics y hasta DVDs que atención: no están en venta) e incluso se los prestan unos a otros, ya que el objeto-libro posee, entre otras cualidades, la de ser extraordinariamente resistente a la obsolescencia, que tal y como están las cosas (y podemos hablar en términos económicos o de sostenibilidad medioambiental) es una ventaja nada despreciable.

Un ejemplo de este tipo de contradicción (o de maniqueísmo) se aprecia en el uso alegre que hacen los editores de suplementos literarios de esas viejas fotografías de Julio Cortazar ojeando libros en los muelles del Sena: es el Paradigma del Escritor, y por extensión, del Lector Amante De La Buena Literatura. Pues tuvo suerte Cortazar de no haber vivido en la España de la primera década del siglo XXI porque no hubiese podido leer ni la mitad de lo que leyó en Paris, donde no solamente están los famosos puestitos del Sena, sino que la propia Gilbert Jeune, una de las mayores librerías de Francia, tiene en la mismísima plaza de Saint Michel -otro icono literario- una planta entera dedicada a literatura y ensayística de ocasión, en la que los libros no están amontonados y llenos de polvo como si fueran camisetas del H&M, sino ordenados en estanterías, en buen estado, clasificados alfabéticamente y disponibles a un precio asequible para jóvenes, estudiantes y mileuristas en general: unos 3,00 € el formato de bolsillo, por 30,00 € te llevas diez. A esto le llamo yo difusión cultural y fomento de la lectura.

Sin embargo, los lectores de libros en español estamos completamente desatendidos: las librerías no tienen secciones de libros usados, las distribuidoras online no los venden y los mercados callejeros -con toda su solera y todos sus tesoros- no dejan de ser un mercado residual en permanente peligro de desmantelamiento por causa de normativas municipales (las mismas que promueven ciudades creativas). ¿Cómo es posible, con lo sofisticada que es la oferta de entretenimiento hoy, que yo como lectora esté dispuesta a gastarme el dinero en algo y nadie esté en condiciones de ofrecérmelo? Dicho en lenguaje empresarial: aquí hay un nicho de negocio, y también se lo va a llevar Amazon porque es la única que ofrece un mercado de libros de segunda mano serio y competitivo.

Desconozco qué papel juega el libro usado en el modelo de negocio de Amazon, si realmente hacen pasta con ello o funciona más bien como un factor de fidelización de clientes o de optimización de recursos (ya sabemos que Amazon puede permitirse juegos de economía marginal inaccesibles para otro tipo de distribuidores). Lo desconozco, como desconozco muchas otras cosas sobre el mercado editorial, y me gustaría saberlo para poder formarme una opinión más clara al respecto. Pero en todo caso lo que veo clarísimo es que, si la lectura fomenta la compra de libros y el mercado de libros de segunda mano fomenta la lectura, para fomentar la compra de libros digo yo que habrá que fomentar la lectura en general, y por tanto también la lectura y la compra de libros usados. Salvo que, como decía al principio, la lectura nos la traiga al pairo y lo único que nos interese sea el modelo del negocio editorial -que de todas formas, con Amazon o sin ella, tiene que actualizarse ya.

7 comentarios:

    On 9/20/2011 6:10 p. m. Andrés dijo...

    Mi primera compra en Amazon.es no fue un libro usado, pero sí un libro de fondo de catálogo que directamente no podía pedir en ninguna librería tradicional. En el circuito de segunda mano podría haberlo encontrado, pero tampoco lo conseguí.

    Amazon.es ya cuenta con terceros que cubren algunas de las necesidades de libros descatalogados. Supongo que será cosa de tiempo, y probablemente se irán uniendo más y más librerías de segunda mano para cubrir dicho nicho. No tienen por qué ser antagónicas. En cuanto a qué saca Amazon de todo esto, creo que se lleva una comisión por libro vendido, como cualquier vendedor de ebay, o método de distribución por Internet. Es probable que Amazon ofrezca su propia línea de distribución.

    El problema muchas veces es que normalmente las librerías de segunda mano no catalogan el fondo que tienen, con lo cual, tenemos otro gran problema... Bucear en una librería de segunda mano está muy bien, pero todo el mundo que lo practica sabe que es muy poco probable que termine con esa joya que está buscando... Al final se termina con un libro de segunda o tercera línea de algún autor favorito, o algún autor derivado de los que pican la curiosidad. De todos modos, parece que algunas librerías se están adaptando al s. XXI y están metiendo libros en redes paralelas (iberlibro.com me viene a la mente, usada por una librería de segunda mano de mi pueblo para catalogar su fondo), que además usan para ampliar la red de distribución y de disponibilidad de fondo de catálogo de dichas librerías (si el libro no está en librería x y está disponible en librería y, con un par de clics y en 48 horas está disponible). Aunque, también es cierto, que tener la librería de segunda mano como intermediario no es necesario porque lo puede hacer el consumidor directamente.

    Pero vamos, sí, el tema es complicado e incluso creo que a veces se entra incluso en temas de deber ético/moral del consumidor el seguir manteniendo el circuito (mi visita a la librería Another Country en Berlín es obligada cada vez que voy allí).

     

    Un movimiento interesante:

    http://www.genbeta.com/web/amazon-estrena-un-servicio-para-el-prestamo-de-libros-electronicos-de-las-bibliotecas-usando-su-kindle

     

    Hola María

    Me ha encantado el post, pues me encanta la lectura y perderme entre las librerías de viejo.

    Yo suelo pillar bastantes libros cada vez que paso por Madrid, en la Cuesta de Moyano normalmente. Uso Internet para aquellos libros que son complicados de encontrar , libros de segunda mano en Iberlibro.com , En Iberlibro son los de 2 mano en español y en Amazon UK y Amazon USA he encontrado libros en english a muy buen precio ( de 1 a 5 euros generalmente son mis compras) y muchas veces he comprado a 0.01 libras como ha sido mi reciente lectura de un pedazo libro llamado " The new great game : Blod and oil in Central Asia) sobre todo lo que acontece por esa zona del planeta.

    Por si te apetece pasarte te dejo el blog que he creado www.leeryviajar.com @leeryviajar donde ciertas personas vamos subiendo reseñas de ciertos libros, sobre aquellos que tienen con literatura de viajes o evocan a ciertos lugares.

    Un saludo

     

    Por Donostia, aparte de la feria del libro antiguo que se celebra ahora a comienzos de septiembre, el único sitio donde se puede comprar libro de segunda mano es en Emaus que realmente no está en Donostia sino en un pabellón industrial en Usurbil...vamos que lo tenemos difícil.

     

    Aquí, http://www.iberlibro.com , un buscador para comprar libros de segunda mano. Y funciona.

     

    María, siempre tan aguda... mi reacción ante tanto cacareo sobre el "futuro del (negocio del) libro" es sólo comprar libros de segunda mano o acudir a las bibliotecas, donde puedes pedir el libro que necesitas y, o bien te lo traen de otra biblioteca o bien lo compran. Hasta he hecho listas de sugerencias y las han comprado. Las editoriales y las distribuidores no se merecen ni un mínimo de respeto: sólo buscan enriquecerse con discursos de oeneges, si hasta parece que les tendríamos que dar las gracias por permitirnos culturizarnos...

     

    Pues hoy en día Cortázar también lo tendría difícil para comprar buenos libros a las orillas del Sena, los bouquinistes (vendedores de libros parisinos) están en peligro de extinción, y últimamente sobreviven gracias a las ventas de souvenir, que ocupan cada vez más espacio en sus peculiares puestos.

    En cuanto a Gilbert Jeune, no está nada mal, cuando acabé de usar un libro de ejercicios de francés (en el que tuve cuidado de no escribir nada) fui a venderlo allí. Había mucha gente y no recuperé mucho pero al menos sé que le servirá a otra persona. Saludos desde Francia.