En el taller “Telenouvelle Basque” (Arteleku, Donosti) el escritor y media-artista Fran Ilich ha trabajado sobre la traducción del fenómeno de la telenovela a la cultura popular vasca. Esta es la entrevista que le hice para el Mugalari, completada -cómo no- para la versión blog. Versión PDF del artículo descargable aquí.


Foto de Gorka Rubio para Mugalari amablemente birlada por Ptqk para la causa.

Conocido por su vinculación con la escena internacional del net.art y el activismo digital, Fran Ilich se ha volcado ultimamente en la telenovela, que utiliza como una herramienta de re-interpretación de la cultura popular. Con su último proyecto, el Fiction Department, "una agencia secreta glocal de narr@tiva que opera dentro del área de negocios del complejo del entretenimiento militar" , explora las posibilidades de la narrativa como medio táctico de intervención.

Tu trayectoria siempre ha estado ligada a una posición que podríamos llamar “contracultural". ¿De dónde surge tu interés actual por la telenovela?
Comencé a trabajar la narrativa en los noventa con novelas en las que trataba la vida de la gente de mi generación. Lo que me ocurrió es que cuanto más intentaba ideas narrativas formalistas de hipertextualidad o interactividad, más me daba cuenta de que la telenovela ya funcionaba como género y que incluso grandes autores latinoamericanos habían fracasado con ella durante la revolución cubana. Es un excelente género para comunicar ideas y experiencias del día a día.

Cuando hablas de un uso táctico de las narrativas ¿qué quieres decir?
Me refiero por un lado a una frase en euskera que dice que todo lo que puede nombrarse es porque existe. Y por otro a esa creencia de que, para que exista una cosa, primero hay que poder nombrarla, bajarla a la tierra. De otro modo queda confinada al mundo de lo invisible. A través de las narrativas se puede construir otro mundo posible, que no tiene por qué estar basado en una estrategia de contra-historias donde el más fuerte siempre vencerá. Incluso a través de la búsqueda de otras estructuras y formas narrativas se generan nuevas lecturas de este mundo.

La telenovela es además una gran industria global que produce entretenimiento para casi todo el planeta. En ese contexto tú ideas el Fiction Department. ¿Por qué?
Muchos proyectos utópicos y de izquierda se mantienen en el campo de lo puramente simbólico, de los ejercicios artísticos o intelectuales.
En algún momento a mi me fascinó cómo la derecha y el capitalismo se reafirmaban con cada peso que uno gasta en sus productos sin necesidad de asambleas, reuniones, discusiones, ni lecturas de tomos que no terminan de cuajar. Me interesó ver cómo lograron sintetizar su teoría y su práctica. Es cierto que no hay mucha ciencia detrás de esta gente pero por el lado de la eficacia y la eficiencia es todo lo contrario. Pensé que era hora de entrar con el pie derecho en la guerra. El departamento de ficción, inspirado en la novela de Orwell 1984, se dedica al mismo negocio que el complejo militar y de entretenimiento hollywoodiense, pero a otro nivel y con otras estrategias.
¿Cómo habeis trabajado en Arteleku con Telenouvelle Basque?
Originalmente la idea era traducir al euskera un proyecto de telenovela sobre una mexicana que encuentra a su hermano perdido 30 años después de que los militares los separaran, un homenaje latinoamericanizado a la nouvelle vague de Godard. Después pensamos que, en lugar de una traducción literal, podíamos hacer una traducción contextual del fenómeno mismo de la telenovela al ámbito vasco y ahí nos topamos con algunos problemas, como quienes serían los indígenas en la trama. Finalmente se abordó el tema de cómo debe el individuo enfrentarse al activismo en torno a un par de historias: la de una alcaldesa angustiada y en crisis existencial que es encarcelada aún cuando decide trabajar desde la vía civil y la de un viejo gudari de la lucha armada que sale de prisión tras 30 años, cansado y arrepentido. Ambos se preguntan: ¿qué hay qué hacer? ¿cómo debemos trabajar? Después hubo una nueva sugerencia: que estos personajes vascos fueran representados por actores mexicanos indígenas. Y en eso estamos ahora, trabajando la puesta en escena con escenarios de foto digital de paisajes donostiarras.

En alguna ocasión has dicho algo así como que "lo que gana el terrorista lo pierde el escritor". ¿Cómo se articulan en tu opinión la acción directa y la simbólica?
Para mí esta frase de Johan Grimonprez tiene que ver con que la labor subversiva de crear mundos y narraciones, encomendada a los escritores desde tiempos inmemoriales, parece haber sido retomada por estos chicos y chicas encapuchados, anónimos, que se sacrifican y auto-inmolan en actos de fe y pasión. También con cómo después de tantos años falla la literatura y deja de ser un lenguaje popular.
Con tanta mediación parece que todo sucede en el plano de lo mediático, un error en el que han evitado incurrir los zapatistas pese a que externamente parece que se dedican exclusivamente a trabajar con los medios. La labor tradicional de las bombas es ante todo un producto de arte mediático para mantener la atención y recordar por televisión que la lucha sigue. Sin embargo, el trabajo real ocurre en la esfera del día a día, donde se traduce a la realidad la frase de otro mundo es posible.


Telenouvelle Vague (2005, Dir. Fran Ilich)

Fran Ilich empieza dando guerra en la escena independiente tijuanense a principios de los noventa tocando todos los palos: música electrónica, vídeo, literatura, cómic, fotografía... En aquellos años escribe las novelas Metro-Pop y Tekno Guerrilla[*], ésta última publicada recientemente por Verbigracia y ambientada en la ciudad de frontera en la época del movimiento de graffiti HEM (Hecho En Mexico). Editor de la revista de cultura electrónica Cinemátik y director del primer festival del primer festival de cibercultura de América Latina, Ilich se traslada a Berlín a final de la década, en plena emergencia del nuevo arte digital. Colabora con net.artistas y activistas digitales como Florian Schneider, Geert Lovink, Natalie Bookchin, Pit Schultz, Ricardo Dominguez y Alexei Shulgin, funda Nettime-latin y escribe para Rhizome y Wired. Con ocasión de la Sexta Declaración de la Selva Lacandona del Ejercito Zapatista de Liberación Nacional, lanza el servidor autónomo cooperativo Possible Worlds. En 2007 su telenovela “Fea y Rebelde”, una versión libre de la serie de éxito mundial “Betty la fea” sobre un par de chicas que quieren asesinar a Shakira, fue censurada por Youtube por petición de Televisa. En la actualidad, investiga la teoría y la práctica de la narrativa como medio táctico a través del Fiction Department.

[*] Aquí se puede leer un extracto de Tekno-Guerrilla. El libro entero está muy bien, especialmente si has sido raver indie en los noventa. Quiero decir. En mi cabeza los noventa son ayer pero cuando los relata otra persona -la vida entonces era así y así- te das cuenta de que ha pasado muchísimo tiempo. La música electrónica. Los primeros móviles. La primera WWW. Y más o menos todo a la vez en todas partes. Vamos, el principio de la cultura global a lo bestia. Ilich lo cuenta a través de las desventuras patéticas de Bruno, un joven fotógrafo amante del graffiti y enamorado de una fresa que no le quiere. No sé cuanto tiene de autobiográfico pero parece que mucho. Habrá que preguntarselo a Ilich en la próxima entrevista ;-) A ratos muy cínico, a ratos hasta casi romántico, lleno de matices, inteligente y divertido.

2 comentarios:

    muy buena la entrevista, qué placer pensar que habeis pasado ambos una semana en sevilla con nosotros.

    besos!

     

    Me alegro de que te guste Rubén. Somos redes de complicidad global ;-)